Paso de Infantil a Primaria: qué cambia y cómo prepararlo

Qué cambia al entrar en Primaria, si tiene que saber leer antes de empezar, qué preparar durante el verano y qué señales indican que la adaptación va bien.

📅 13 de julio de 2026🕐 19 min lectura

El único requisito para empezar Primaria es la edad. La etapa debe iniciarse en el año natural en que el niño cumple seis años, y no hay prueba de nivel ni lectura que haya que traer aprendida de casa.

Eso no quita que el salto se note en casa. Entre junio y septiembre hay un verano entero para darle vueltas, porque se acaba una etapa conocida, con su tutor o tutora de siempre, y de la siguiente sueles saber poco hasta la reunión de inicio de curso.

Algunas cosas cambian de forma clara. Al empezar Primaria aparecen las áreas con nombre propio y las primeras calificaciones, y todos los centros dedican un tiempo diario a la lectura. El tamaño de la clase, en cambio, sigue igual. A continuación, qué cambia exactamente, qué no cambia, qué puedes preparar durante el verano y cómo saber si la adaptación va bien.

🎒 Qué cambia al pasar a Primaria

Lo que más cambia al pasar de etapa es cómo está organizado el curso por dentro. Infantil es una etapa voluntaria y Primaria es obligatoria y gratuita, y con eso llegan una organización distinta y, por primera vez, una calificación.

Qué cambiaInfantil 2º ciclo (3-6)Primaria (6-12)
La etapaVoluntariaObligatoria y gratuita. Empieza el año natural en que cumple 6
Cómo se organizaPor áreas de experiencia, con un enfoque globalSeis cursos en tres ciclos de dos años. 1º y 2º forman el primer ciclo
Qué da en claseTodo entrelazado, apoyado en el juegoÁreas con nombre propio: Lengua, Matemáticas, Conocimiento del Medio, Educación Artística, Educación Física y Lengua Extranjera
Quién le da claseSobre todo su tutor o tutora, casi toda la jornadaSu tutor o tutora, más los especialistas de música, educación física y lengua extranjera
La lecturaUna primera aproximación, no exigibleTodos los centros dedican un tiempo diario a la lectura
Cómo se evalúaObservación directa del tutor o la tutora, sin calificaciónEvaluación global, continua y formativa, y aparecen las calificaciones: IN, SU, BI, NT, SB
Cuándo se decide si pasa de cursoNo aplicaAl final de cada ciclo, es decir, al terminar 2º
Cuántos niños hay en claseMáximo 25 por aulaMáximo 25 por aula. El mismo tope

Dos de esas filas conviene mirarlas despacio. Las notas aparecen por primera vez, y van de Insuficiente a Sobresaliente, con Suficiente, Bien y Notable en medio. Y la promoción se decide por ciclos, así que, como 1º y 2º van juntos, tu hijo tiene dos cursos para asentar lo que empiezará a dar en septiembre. Existe la posibilidad de repetir, pero tiene carácter excepcional, solo puede ocurrir una vez en toda la etapa y llega después de haber aplicado medidas de refuerzo.

Nota importante: el currículo estatal marca el mínimo común y cada comunidad autónoma lo desarrolla. El horario, el nombre exacto de las áreas y algunos detalles de organización pueden variar según dónde vivas. Lo que cuente tu colegio en la reunión de inicio de curso es siempre la referencia más fiable.

🧩 Qué no cambia (aunque lo parezca)

Que aparezcan las áreas y las calificaciones no cambia que tu hijo siga necesitando jugar y aprender desde la experiencia, y el decreto que ordena la etapa lo dice de varias maneras.

La Primaria se organiza en áreas, y eso se entiende sin perjuicio del carácter global de la etapa, porque a estas edades sigue siendo necesario integrar las distintas experiencias y aprendizajes. Que la clase se llame Matemáticas no quiere decir que se deje de aprender jugando, tocando y probando.

Hay una frase del Ministerio que conviene tener a mano cuando empiecen las comparaciones en el patio. La intervención educativa en Primaria se hace teniendo siempre en cuenta el proceso madurativo individual de cada alumno. El ritmo de cada niño está reconocido por escrito.

Tampoco cambia lo que tu hijo necesita de ti. Sigue teniendo seis años, y sigue necesitando jugar, moverse, aburrirse y que le escuches. El colegio ocupa más espacio a partir de ahora, y por eso mismo el tiempo de casa no debería convertirse en una segunda jornada escolar.

📖 ¿Tiene que saber leer antes de empezar Primaria?

Es la pregunta que más pesa en junio, sobre todo cuando algunos compañeros ya han comenzado a leer a final de Infantil, o aparece en verano la familia en el parque con el hijo que ya lee de corrido. La respuesta corta es que no, y la normativa así lo respalda.

En la práctica, los niños llegan a primero en puntos muy distintos. Hay quien reconoce su nombre y poco más, quien junta sílabas y quien lee frases enteras. Los tres perfiles son esperables.

¿Y merece la pena adelantarlo en casa? Un estudio muy citado, hecho con niños de habla inglesa, siguió a dos grupos: unos empezaron la lectura formal a los cinco años y otros a los siete. Los primeros iban por delante al principio, y esa diferencia había desaparecido a los once años. Es un estudio de observación, así que conviene tomarlo con cautela. Aun así apunta en una dirección bastante clara, y es que empezar antes no garantiza una ventaja que dure.

Nada de esto quiere decir que trabajar las letras en Infantil esté de más. Muchos colegios lo hacen, la norma lo ampara expresamente y a muchos niños les encanta, así que a uno al que le gustan no hay que frenarle. Lo que no procede es vivirlo como una carrera, ni dar por hecho que no leer todavía en junio sea un retraso.

Consejo: si tienes dudas sobre el punto de partida de tu hijo, pregúntale a su tutor o tutora de Infantil, que lleva todo el curso observándole.

Cuándo sí conviene consultar

No leer todavía a los seis años, por sí solo, no es una señal de alarma. Las señales tempranas que describen las guías pediátricas aparecen antes incluso de aprender a leer, y tienen que ver con los sonidos. Que le cueste mucho jugar a las rimas, aprender canciones o los días de la semana, o recordar el nombre de las letras. A eso se suma que no avance una vez que la enseñanza de la lectura ya ha empezado en clase, que evite cualquier tarea con letras, o que haya antecedentes de dificultades de lectura en la familia.

Si te encajan varios de estos puntos, háblalo con su tutor o tutora y con la orientación del centro, y coméntalo también con el pediatra si hay dudas de vista, oído o lenguaje.

🧦 La autonomía, la preparación que más se nota

La autonomía personal es uno de los fines de la Educación Infantil según el Ministerio, y suele notarse mucho al llegar a Primaria, donde cada niño se encarga cada vez más de su material, de pedir ayuda y de organizar sus cosas sin depender de un adulto a cada paso.

No existe una lista oficial de cosas que un niño deba saber hacer para entrar en Primaria. La normativa habla de autonomía progresiva, y el detalle concreto lo fija cada centro. Aun así, hay un puñado de hábitos que aparecen una y otra vez en las reuniones de familias.

Qué se le va a pedir en PrimariaCómo acompañarlo en casa
Su mochila y su materialQue sepa qué lleva dentro, que la abra y la cierre solo y que guarde sus cosas. Prepararla juntos por la noche y dejar que sea quien la revise, en lugar de hacerlo tú a las ocho de la mañana
El abrigo, el babi y la ropaRopa cómoda y calzado que pueda ponerse y quitarse sin ayuda. En el patio y en Educación Física suele haber prisa
El bañoIr solo, gestionarse la ropa y lavarse las manos, sin que un adulto le acompañe cada vez
La comida y el comedorComer a un ritmo razonable, usar los cubiertos y pedir lo que necesita. Los turnos de comedor tienen su horario
Pedir ayuda y organizarseQue sepa decir con palabras "no lo entiendo" o "me falta el lápiz"

Cómo se entrena, en la práctica

La autonomía se entrena dejando de hacer por ellos lo que ya pueden hacer solos, aunque tarden más y aunque al principio no salga perfecto. En verano hay tiempo para eso, que durante el curso es justo lo que falta.

La ayuda se retira por pasos. Primero lo haces tú mientras te mira. Después lo hacéis juntos. Después lo hace solo mientras tú le vas diciendo los pasos. Y al final lo hace sin ti. Practicadlo cuando no haya prisa, si preparáis la mochila la noche antes y no cinco minutos antes de salir, puede encargarse sin que nadie se ponga nervioso.

En un aula con 25 niños, pedir ayuda con palabras es lo que más le va a servir, y es de lo que menos se practica en casa. En casa solemos adelantarnos. Le vemos la cara y le servimos el agua antes de que la pida. En clase eso no va a pasar. Se practica resistiendo un poco esa costumbre, dejando que sea quien diga en voz alta lo que necesita, y haciéndole preguntas que le obliguen a explicarse ("¿qué te falta?", "¿qué has intentado?") en vez de resolvérselo.

El baño y el comedor

En el baño se le suele pedir más autonomía. Darse cuenta solo, pedir permiso y apañarse con el botón del pantalón, sin un adulto pendiente de acompañarle cada vez. Cómo se organiza esto los primeros días cambia de un centro a otro, así que pregúntalo en el tuyo. En esto ayuda mucho la ropa fácil, con goma en vez de botón y cinturón, sobre todo en octubre, cuando llega el frío y la ropa se complica. Si tu hijo tiene algún escape en las primeras semanas, no es un drama y no significa que hayáis fallado en algo. Pasa, y pasa más cuando está cansado o nervioso. Mándale una muda en la mochila y díselo con normalidad, para que sepa que hay solución y no le entre el pánico. Si los escapes se repiten pasado el primer mes, coméntalo con su tutor o tutora y con el pediatra.

En el comedor el problema suele ser el tiempo. Los turnos tienen su horario y se espera que vaya comiendo solo. A un niño que come muy despacio le ayuda más practicar en verano que encontrarse con las prisas en septiembre. Comed juntos sentados a la mesa, sin pantalla, y deja que se sirva y coma solo aunque tarde más. Si come poquísimo o es muy selectivo, díselo al colegio antes de empezar, porque los monitores de comedor no lo saben y agradecen el aviso. Y si hay alergias o intolerancias, comunícaselo al centro por escrito antes de empezar.

Sobre el material, cada colegio manda su lista antes de empezar y conviene esperarla. Cambia de un centro a otro, y comprar por tu cuenta en agosto suele acabar en un estuche que no se usa.

¿Y si en septiembre todavía no llega a todo? No pasa nada. Nadie comprueba esta lista en la puerta del colegio, y los profesores saben perfectamente que tienen delante a niños de seis años. Estas cosas se siguen practicando durante el curso, en casa y en clase. Adelantar algo en verano sirve para que llegue con menos frustración.

☀️ Qué preparar durante el verano

El verano entre Infantil y Primaria es un buen momento para preparar la transición, y también un momento en el que se vende mucho cuadernillo. Cuatro cosas ayudan, y las cuatro caben en unas vacaciones normales.

  • Recolocar el sueño poco a poco. El horario de verano se estira sin darse cuenta. A los 6 y 7 años, las guías pediátricas hablan de entre 10 y 11 horas de sueño. Por ejemplo, un niño que en septiembre se levanta a las siete y media necesita estar dormido sobre las nueve, así que si en agosto se acuesta a las once, hay dos horas que recolocar. Se hace adelantando la hora diez o quince minutos cada pocos días durante las últimas dos o tres semanas, hasta llegar al horario de septiembre antes de que empiece el colegio.
  • Leer juntos, por gusto. Un cuento antes de dormir, un cómic, los carteles de la calle, la carta del restaurante. Los estudios que han medido la lectura compartida encuentran efectos positivos sobre el lenguaje, aunque modestos, y los pediatras la recomiendan sin prometer milagros. El interés por leer se sostiene cuando el rato es agradable y se comparte contigo.
  • Jugar, moverse y conversar. Los juegos de mesa piden turnos, atención y aguantar la frustración de perder, que es justo lo que le van a pedir en clase. Y hablar de lo que hace, escuchar cómo lo cuenta y preguntarle cosas alimenta su lenguaje, que es la base sobre la que después se apoya la lectura. Si buscas ideas concretas por edades, las tienes en la guía de actividades de verano.
  • Contarle el cambio, sin dramatizarlo. Explicarle que en septiembre irá a una clase nueva, con un tutor o una tutora a quien quizá no conoce, y que habrá cosas distintas. Y evitar el "ya verás cuando llegues a Primaria", que convierte el curso nuevo en una amenaza antes de empezar.

Consejo: si solo puedes con una, que sea el sueño. Es lo que más cuesta y lo que más se nota en septiembre. Hazlo gradual, de diez o quince minutos cada pocos días, en lugar de cambiarlo todo la víspera.

¿Y el cuadernillo de verano?

Comprarlo es una decisión de cada familia. Si a tu hijo le gusta, si lo pide, si se sienta diez minutos y disfruta, adelante. De los cuadernillos generalistas de verano no hay estudios que respalden que preparen mejor el curso que viene, así que nadie está en condiciones de prometértelo.

Se estropean cuando se convierten en una pelea diaria de agosto, porque el riesgo es que tu hijo acabe asociando las letras con el enfado. Si se resiste, déjalo, no te estás saltando ningún deber. Cuánto repasar y cómo mantener el hábito lo tienes en la guía de deberes de verano.

✅ Señales de que la adaptación va bien, y cuándo hablar con su tutor o tutora

Las primeras semanas de curso cansan. Se pide más concentración, hay más trabajo de mesa y todo vuelve a ser nuevo. Que llegue agotado en septiembre y octubre no significa que algo vaya mal.

En esas primeras semanas es habitual el cansancio, más irritabilidad al volver a casa, alguna queja de barriga o de cabeza por los nervios de la mañana, y algún retroceso puntual en cosas que ya hacía solo. Un mal día suelto no dice mucho. Fíjate en cómo evoluciona a lo largo de las semanas, si va recuperando seguridad o si va a peor.

Sobre las molestias físicas hay una pista muy útil que dan los pediatras. El dolor de tripa o de cabeza que viene de los nervios aparece los días de colegio y mejora los fines de semana y en vacaciones. Si a tu hijo le duele la tripa el lunes por la mañana y se le pasa el sábado, esa pista apunta a los nervios del colegio. No sirve para diagnosticar nada por sí sola, pero es información muy útil para contársela al pediatra y al tutor o tutora.

Consulta con el pediatra siempre que el dolor sea intenso, se repita mucho, le impida hacer vida normal o simplemente te preocupe, aunque encaje con el patrón de los nervios.

Suele ser normalConviene comentarlo con su tutor o tutora
Llega cansado las primeras semanas y le cuesta más levantarseEl agotamiento se mantiene meses y le afecta al sueño, a la comida o al ánimo
Le cuesta arrancar con la lectura y avanza despacioNo progresa nada una vez empezada la enseñanza de la lectura, o evita cualquier tarea con letras
Algún día dice que no quiere irSe niega a ir de forma sostenida, con angustia por las mañanas o faltas repetidas
Alguna queja de barriga o de cabeza en días sueltosDolores frecuentes sin causa médica que aparecen siempre antes de entrar
Habla de algún compañero, aunque le cueste hacer amigos nuevosSe queda solo de forma persistente o vuelve triste cada día

Cómo se mira todo esto desde casa

El principal problema es que tú no estás en clase para ver si sigue el ritmo, y las primeras notas tardan. Hay tres cosas que sí puedes observar sin entrar en el aula.

La primera es cómo vuelve a casa, que es el mejor termómetro que tienes. A los seis años muchos contestan "bien" a todo, así que fíjate menos en el relato y más en la cara con la que entra por la puerta, en si tiene ganas de jugar por la tarde o en si llega fundido y sin margen para nada.

La segunda es si el juego y el sueño aguantan. Mientras siga durmiendo bien y con ganas de jugar por la tarde, la adaptación va por buen camino aunque haya alguna mañana mala.

La tercera es preguntar en el colegio en vez de intentar adivinarlo. No tienes que esperar a las notas para saber cómo va. Puedes pedir una tutoría en cualquier momento, y es la vía normal para hacerlo. De hecho, la norma juega a tu favor, porque las medidas de refuerzo deben adoptarse tan pronto como se detecten las dificultades, sin esperar a final de curso.

Si a lo largo del primer trimestre va encontrando su sitio, aunque avance despacio, suele ser buena señal. Si el malestar aumenta, o se queda igual, coméntalo con su tutor o tutora sin esperar más.

Si te dice que es el que peor lee

Aparece más de lo que parece, y a veces ya en octubre. En una clase donde unos leen de corrido y otros están empezando, hay niños que se comparan y se colocan solos los últimos.

Ayuda no negárselo con un "qué va, si lees fenomenal", porque sabe lo que ve y dejaría de contártelo. Funciona mejor reconocer el hecho y quitarle la etiqueta. En la clase hay niños en puntos muy distintos, eso es normal a los seis años, y cada uno aprende a leer a su ritmo. Le puedes recordar algo que sí sabe hacer y que le costó al principio, como montar en bici o atarse los cordones, para que vea que las cosas se aprenden con tiempo y no de golpe.

❓ Preguntas frecuentes

¿Tiene que saber leer antes de empezar 1º de Primaria?

No. El único requisito de acceso a Primaria es la edad, y la etapa debe iniciarse en el año natural en que se cumplen los seis años. La normativa de Infantil permite favorecer una primera aproximación a la lectura y la escritura, pero dice expresamente que no resulta exigible para afrontar la Educación Primaria. Enseñar a leer es una de las finalidades de la Primaria, y los niños llegan a primero en puntos muy distintos.

¿Le van a poner notas en Primaria?

Sí. Los resultados de la evaluación se expresan como Insuficiente (IN), Suficiente (SU), Bien (BI), Notable (NT) y Sobresaliente (SB). La evaluación es global, continua y formativa, así que no depende de un examen suelto.

¿Puede repetir 1º de Primaria?

Es posible, pero tiene carácter excepcional. La decisión se toma al final del ciclo, solo puede adoptarse una vez en toda la etapa, llega después de haber aplicado medidas de refuerzo y va acompañada de un plan específico de apoyo.

¿Habrá deberes en 1º?

Depende del colegio. El real decreto que ordena la Primaria no entra en los deberes, así que la decisión queda en manos de cada comunidad autónoma y, sobre todo, de cada centro y de cada tutor o tutora. Es una buena pregunta para la reunión de inicio de curso.

¿Es normal que llegue agotado las primeras semanas?

Sí. El curso pide más concentración y más trabajo sostenido que en Infantil, y el cansancio de septiembre y octubre es esperable. Si se mantiene durante meses y le afecta al sueño, a la comida o al ánimo, coméntalo con su tutor o tutora.

¿Habrá más niños en su clase que en Infantil?

No por normativa. El máximo legal es de 25 alumnos por aula tanto en el segundo ciclo de Infantil como en Primaria. Sí cambia el número de profesores, porque aparecen los especialistas de música, educación física y lengua extranjera.

¿Cuántas asignaturas tiene en 1º?

Seis áreas comunes a todos los cursos de Primaria: Conocimiento del Medio Natural, Social y Cultural, Educación Artística, Educación Física, Lengua Castellana y Literatura (y la lengua cooficial donde la haya), Lengua Extranjera y Matemáticas. Cada comunidad autónoma desarrolla el currículo, así que el detalle puede variar.

¿Sirve de algo un cuadernillo de verano?

Es una decisión de cada familia y no hay ninguna obligación de comprarlo. Si a tu hijo le gusta, lo pide y lo hace en ratos cortos, adelante. De los cuadernillos generalistas no hay estudios que respalden que preparen mejor el curso que viene. Y si se convierte en una pelea diaria de agosto, hace más mal que bien.


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